lunes, mayo 30, 2011

Chapter XVI: Rewind.

30/05/11

Strasbourg, France. 1:18am.

Mood del momento:



Casi el quinto día y aún recuerdo perfectamente la escena, una bonita bienvenida, fue un guión tipiquísimo de lo que pasa con esas historias con tintas polaroid clasificación A en un cliché parisino sin ser apañadas por Dreamworks, algo que todos los que vienen a esta ciudad por una racha tienen que vivir de una forma semejante.


Y esque desde el primer momento que bajé del avión tuve contacto de tercer mundo con terceras personas en un primer mundo. En migración vi por ultima vez a la señora que iba a mi lado en el asiento que iba a una boda en Versalles con su madre emocionadísima, le insistí que fuera a Mont St Michel y me despedí, y luego otra pareja de mayores de Boston que pareciera que habían esperado estas vacaciones por toda su vida por la forma en la que me lo platicaron.


Y bien, ya había recogido mi equipaje y dejado el área terminal del aeropuerto, y aproveché en el área del rer para convertir mis dos maletas a una e irme ligero y comodísimo a la ciudad a esperar a Clemente Jaques. Seguía a la espera del rer que me llevaría a mi aquella, idílica Gare du Nord, (que sobra mencionar antecedentes) e inmediatamente me percaté de que ella estaba más confundida que yo con las salidas y direcciones del rer, añadiendo que apenas si podía con su maleta para subirla al vagón.


- A ver amiga, te echo la mano?

- Hola! si gracias! español? eres de México???

- No se nota? Jaja (mi tipica risa obligada) sí, que coincidencia, ya tiene un buen rato que llegó el Aeromexico 05 y aquí me los topo de nuez, ubico a tu mama, estaba sentada en algun lugar delante de mi.

- Oh si, acaban de llegar mis papas a visitarme, pero yo no, yo estudio aquí, vine por ellos al aeropuerto; y tú a que vienes?

- Mmmhhh (si, fue un grande y tendido suspiro). Pues, en realidad no lo sé, disfruto y saboreo tanto esa pregunta en este momento que me resisto a contestarla, pero bien creo que ya es tiempo de comenzar a divagar un poco para resolver esa paradojica en este momento de mi vida. (me ve con cara de what y cejita torcida)

- Bueno, es a decir verdad una historia muy larga, viví cosas magníficas aquí no hace mucho, pa acabar pronto, necesitaba estar aquí. Y en unos días voy a hacer un viaje al norte, quiero llegar hasta Estonia.

- Orale que padrisisimooooo... y, dónde esta eso??

(Chirp, chirp)....

- Pues no muy cerca de aquí, pero tengo poco tiempo y muchas sonrisas para hacerlo.

- Y tú solo?? - Sip. :) - Oraleeee, yo llevo 6 meses aquí, me vine a estudiar un año aqui de mi carrera bla bla bla bla.... bueno me voy a sentar porque ya está que arranca esta maa.

- Yastas.


Lo interesante en realidad fue lo que sucedió a continuación después de ese escaso minuto de "introducción al mexicano exiliado". Ella venia con su galan parisino, presentándolo con su familia tradicional mexicanísima de corazón recién llegada, cultivadísima en donde mismo descubrieron el águila comiendose a la vivorita podría decir, incluso habría jurado que la señora era pariente de Frida Kalho por su estética y estilo; y a su lado, el padre de familia, un señor alto con un gran sombrero blanco tejido a mano del cual se jactaba, y con un aspecto bastante cuidado, de caracter noble y chistorete.


Platicaban de todo, pero básicamente trataban de romper el hielo, y yo solo me quedé quieto parado en la esquina del rer escuchando algo de su conversación en un intento frustrado por disimular mi media nalga descubierta (por romper mi pantalon en un ataque de ansiedad en vuelo por mi posicion sardina-fetal), y en gran parte también por no querer estar sentado ni un minuto más.


El frenchie no sabía ni una milésima cúbica de neurona de español, pero ella presumía lo contrario, decía a sus papas que él entendia perfecto, y fue muy gracioso observar todo ese primer impacto en un choque de culturas así, aun más cuando ni siquiera entendía el idioma mas que por señas y en general, un lenguaje kinestesico muy desarrado al tortillazo por parte de los parientes de la huerquita.


Los 2 padres le preguntaban cosas y él se limitaba a ver a su querer y luego regresarles la mirada con una sonrisa, en una que otra tuve que soltar la carcajada atorada. Fue una especie de introducción del galán francés de una forma poco habitual y convincente, donde los papás realmente se esforzaban por romper el hielo amenamente con incluso algunos chascarrillos mal pronunciados en francés, que bien al final valieron la pena.

A veces una sonrisa es lo único que se necesita para comunicarse expressamente y librarse de conjeturas de la vida y otros apuros. :)


Historias como esa se encuentran por todos lados aquí, a veces se ven, a veces no, a veces las vivimos, y a veces solamente alguien nos las cuenta. Y en cierta forma son evocadas muchas de las cosas que pasé aquí, en cada estación de metro, en la brasserie de la esquina, en esos jardines, pero es algo de lo que quizás hablaré más adelante cuando me de abasto para procesar cosas que aun no creo.


Por otra parte, en breve, Estrasburgo es La petite france, un pueblo chulérrimo limítrofe a 10 minutos con Alemania, donde cruza el río Rhin hasta más allá de Colonia, aquí se concentra mucha de la cultura del país, diría que es el Guadalajara de México, es parte de la región Alsacea antiguamente alemana, devastada también en tiempos de guerra y recuperada por Francia años más tarde, hoy patrimonio de la humanidad por la Unesco, antigua sede del Parlamento Europeo, y con una mezcla franco alemana bastante homogénea en su gente que es bastante agradable.

Y conste que todo eso me lo aprendí de memoria jojo.


* Ahh, y tiene una de las catedrales más grandes que vi en mi vida, pero dicen que la de Colonia es más grande, we'll see.


Muchas cosas faltan aun por ver, asi que vamos a peinar/patear esta ciudad como bien diría Esteban. À plus! :)

domingo, marzo 27, 2011

Imágenes.

"Richard supo el día de la muerte de su padre que él también podría morir sin haber dejado rastro en este mundo, que su vida podría apagarse sin hacer más ruido que las moscas que se achicharraran en las trampas electrocutantes de los restaurantes. Alguien miraría distraídamente al oír el zumbido final y enseguida bajaría el rostro hacia el plato de sopa. Y nada más. Richard no quería para sí ese destino y desde este momento lucharía por hacerse un lugar en la historia de la principal de sus pasiones: el Rock, inmortalizando su música en poesía."


Fragmento: "Imágenes de rock. The Verve: Una banda para una década."

jueves, febrero 17, 2011

Y ahora...

Para esta coqueta temporada, puffff. Unos versos franchutes que me laten bastante, y evidentemente pierden casi todo el sweet taste traducidos al español o a cualquier otro idioma, pero de todos modos pongo abajo la traducción que mas encajaría al contexto, pa que no haya pierde. Cheers.


(Se puede servir sola, o acompañada, por una Bella Note:)


Ou il n'y a pas de réponses que tu dois attendre,

ni fantaisies que ne fais pas réalité,

ton rendez-vous n'a déjà pas un temps,

est maintenant, ici... pour toujours.


Embrasse-moi fort, ne me détache pas,

pension que nous arriverons ensemble au ciel.

Dessaisis-moi de toute inhibition

et baptise-moi avec ton amour.


Il laisse qu'il garde dans le tron

c des mémoires chaque mouvement,

qui enferme l'arôme excitante de ton corps.

Et le Seigneur arrêtez l'horloge éternellement.


Qui notre ange témoigne ce moment

en dessinant face au feu de l'amour

cette passion débordée...

ces vers écrits avec sueur.


Il renaît, reste dans moi... ne cessez pas de l'aimer.

Lever du jour magique, parfaite fusion de coeurs.

Je t'invite à écrire des poèmes d'amour,

ce soir... quand tu voudras... dans mes bras.


-------------------- Traducción:


Ya no hay respuestas que debas esperar,

ni fantasías que no hagas realidad,

tu cita ya no tiene un tiempo,

es ahora, aquí... para siempre.


Abrázame fuerte, no me sueltes,

juro que llegaremos juntos al cielo.

Despójame de toda inhibición y

bautízame con tu amor.


Deja que guarde en el baúl

de los recuerdos cada movimiento,

que encierre el excitante aroma de tu cuerpo.


Y el Señor detenga el reloj eternamente.

Que nuestro ángel testifique este momento

dibujando frente a la hoguera del amor

esta pasión desbordada...

estos versos escritos con sudor.


Renace, quédate en mí... no dejes de amarme.

Amanecer mágico, perfecta fusión de corazones.

Te invito a escribir poemas de amor,

esta noche... cuando quieras... en mis brazos.

lunes, febrero 07, 2011

Una simple pregunta.

¿Qué haces?


Bien podrías decir que nada, pero para mi es solo un supuesto. Tu supuesto.


Pero yo te digo que no te dejes llevar por la lógica, porque habrías de saber que, con una mirada de esas proporciones, mueves montañas acá adentro.


Pero eso, tú no lo sabes aun, o sí?


MJ.


viernes, febrero 04, 2011

Mi Efecto Nicotina.

Existe alguna formula, algún factor singular, patrones específicos alineados como planetas, que me hacen escribir. No como una necesidad, sino como un momento donde las letras salen solas. Trato de averiguarlo, indago en mi alrededor, no se si es el día, la noche, con sonidos o en silencio, la cantidad de luz, de sombras, una buena dosis de nicotina en las venas quizás, o las luces de la ciudad por la noche, mezclas homogéneas de algunos ingredientes selectos de lo rudimentario.


En ese estado, cosas salen, cosas vienen y van, a veces esas formas creativas se concentran en unos cuantos renglones dispuestos a consagrar versos, otras letras en cambio, se enfilan queriendo abordar atardeceres enervantes; hay otras que simplemente pretenden colarse de alguna u otra manera en historias varadas a medias, sin principio, sin final, y las con menos suerte, solo quedan moribundas en un papel arrugado.


Sea cual sea, con el tiempo escribir es delicado y desafiante. Hay veces en que sin darte cuenta, te vuelves protagonista de tus propias historias, haciendo de esas letras una perfecta fotografía de ti en un tiempo y lugar determinado, lo que va contra mis reglas en un sentido estricto cuando no lo pretendo, cuando no es la finalidad, pero inexorablemente terminan por justificarse en la forma que menos quiero y menos espero, cuando inconscientemente busco magnificar algo en esas letras a ojos ciegos, algo que en realidad ya venía dentro. Es ahí es cuando detesto ese momento, donde empiezo a luchar contra mi propia verdad, por darle sentido a cosas que no existen, a letras que ya están servidas sin esperar más.


Ojala pudiera de vez en cuando escribir como escuincle de nuevo, donde a excepción de lo puramente visual y perceptible, nada tenía más sentido.


Pero ya no funciona así, muchas de esas historias de alguna manera me siguen acechando, y yo, sigo escribiéndolas.



sábado, noviembre 27, 2010

Credo.

Para no dejar cabos sueltos...


Creo en la fotografía, como espejo de la verdad, como la forma de aislar la realidad de una porción de ella misma que pasa inadvertida entre la inmensidad de la vida; como la pureza del alma, como transporte a la eternidad para consagrar besos e inmortalizar sonrisas; como la manera más visual de desenmascarar sigilosamente los peores vicios y defectos morales del ser humano; como tu potente aliado y confidente en la busca de la verdad, como visceral revelador de personas en películas monocromáticas.


Creo en la música, como medio alterno de transporte que no va sobre ruedas, como forma de conectar espacio y tiempo, épocas interiores y exteriores, para ubicar momentos; como mejor amiga de algunas lágrimas, como catalizador para desechar tiempo pasado, pero también como medio de conquista a futuro; como el mejor invento de las serenatas para converger cables internos, como el mejor pretexto para hacerlo y decirlo, como camino del valiente, o como la eterna ilusión.


Creo que la aviación, como el mejor potencializador de sueños, como medio para conocer cosas increíbles que no están en ningún lugar en especial; como forma de unir mundos; como el mejor remedio de quitarse la costumbre de ver límites de ver calles, edificios, gente, para perder la visión en lo intangible, en lo surreal, en lo infinito; como el mejor modo de estar en el firmamento sin visitar a San Pedro, como la mejor armonía entre la ciencia y el arte para despegarte del suelo; como la forma de no bajarte el cielo, la luna y las estrellas, pero acercarte a ellas.


Creo en los sueños, como la mejor forma de nunca terminar de contar ovejas; como la posibilidad infinita de estar aquí y en todas partes, de perderte, de volverte loco para tí mismo, de ser egoísta con el mundo sin afectar a nadie, de contarte secretos para ti mismo y revelarte los que no sabías, de llenar tu cuarto de hadas; como la forma de crear historias o terminarlas y quedarte con las que te gustan, o simplemente volver al punto de partida; como la única manera de hacer la mejor película de tu vida con tus ingredientes favoritos; como grandes consejeros en la toma de decisiones, como el nido de proyectos posibles e imposibles que retan en hacer la vida interesante; como la fórmula perpetua de vivir dos veces, de dos maneras diferentes.


Creo en las letras, como mi válvula personal de escape; como dosificador de emociones; como el fuego que quema, pero no mata; como la melodía más sigilosa, conductora de verdades que muchas veces me sobran decir; como el oxígeno de muchas de mis noches que de otra forma no podría encontrar, como la fascinante poesía de los sentidos trazada en una leal hoja de papel que la resguardará con recelo por toda su existencia a pesar de sus arrugas; como la perfecta bóveda de misterio, hablando demasiado sin pronunciar una sola palabra; como el brebaje mágico para contar historias y escojer vivir algunas; como potente creador de ejércitos de versos que conspiran a mi favor; como simplemente la forma de no encontrar las palabras, y volver a empezar.


Creo, que creo en el amor.


Reality is wrong. Dreams are for real.


Blue Velvet

Apenas comienza a caer la noche, y surge de nuevo. No importa lo dichoso que haya sido el día, esos rayos dorados del sol se lo llevan todo a su paso en sus últimos segundos.


Cae la noche y estoy otra vez, en esa recámara. Grandes ventanales, muebles corroídos, cortinas blancas, rotas y percudidas, con vista a una ciudad cosmopolita sin fin que esconde su nombre, devastada por un silencio ensordecedor, un silencio que incluso le teme a la noche.


Afuera el agua cae, no es un gran monzón ni el más ligero sereno nocturno, así, solo lluvia constante sin tonos particulares. Pero lo más hechizante, la idílica luz de la luna traspasa las cortinas de los ventanales filtrando este azul tenue delirante, capaz de evocar los más profundos sueños de cualquier ser humano, en una habitación ahora convertida en sombras, llena de todas estas metáforas a color.


Es aquí donde empieza a invadir esa canción. Comienza con suaves percusiones, y va tomando fuerza conforme el viento se cuela entre las cortinas. Insolente se posa en cada fría esquina de sus paredes, mimetizándose con toda esta quimera, invadiéndome de reminiscencias confabuladas en el ayer, y pretendiendo revivir todas esas historias marcadas con tintas magistrales.


Tan pronto como busco conciliar el sueño, me doy cuenta de que ya estoy sedado de nuevo, ya no tiene caso, también he sido teñido por este azul de sueños perturbados del que no hay forma de evadir, no existe forma de mitigar el presagio. Y esque cómo escapar de un sueño cuando este invade incluso antes de cerrar los ojos?


Me aferro persistente enfocando la realidad, al suelo, a la luna, a las cosas que sé que son reales, aunque dejándome llevar de cierta manera por la ficción que no deja siquiera reconocer el paso del tiempo. Pero en uno de tantos parpadeos, así como llega, todo eso se va, se acaba. Es cuando me doy cuenta de que es la luz del sol, el despertar urbano, y estoy otra vez en una nueva mañana, sin vestigio alguno de aquel encuentro subversivo, pero que cada noche insiste en desafiar mi realidad.



"All I want is to love you in the morning."

domingo, octubre 31, 2010

Estaciones de vida.

23/08/10

Aeropuerto Intercontinental de Querétaro. 06:48pm.


Aun no logro comprender la forma en que los aeropuertos, y básicamente todo tipo de estaciones de llegada o partida, inspiran de esta manera, quizás algo tiene que ver con las miles de historias que convergen en estos lugares día tras día, tornando fascinante como todo ello se puede concentrar en el mismo lugar. Si sus paredes hablaran, podrían contar la mejor película del mundo en unos cuantos murmullos, sin necesidad de metáforas muy rebuscadas para crear el guión más sofisticado, pero no, solo quedan impregnadas en el frío silencio de sus paredes.


Pero incluso así, pienso que hay algo más.


Es precisamente la forma en que evocan un punto de división en la persona, un antes y un después de ese lugar, un experimento en el que no sabes en qué condiciones regresarás a la misma estación, pero ciertamente, diferente.


Y muchas veces, sin haber tenido intención alguna de traer esas nuevas historias atadas a tí.

jueves, octubre 21, 2010

Asimilación.

"Hace unos años pasé por el mal trago de romper con mi primera novia de verdad. Ella había estado ese verano en Grecia, y a su regreso me confesó que había tenido un ligue con un Belga. Por si no bastara con eso, se suponía que el tipo vendría a Londres en cuestión de semanas. Al cabo de tres días infernales, comprendí que estaba a punto de volverme loco. Monté en la bicicleta y me planté en el departamento de mi papá, a quien sometí a chantaje emocional hasta que le saqué el dinero suficiente para marcharme del país.

En aquel viaje aprendí algo muy importante: que viajar funciona como una vía de escape. La vida en Inglaterra perdió todo su sentido casi desde el momento en que me subí al avión. En cuanto empezaron las maniobras de despegue, se acabaron los problemas.

Sufre menos el pasajero de un avión que un novio con el corazón destrozado. Cuando el aparato alcanzó su velocidad crucero yo me había olvidado ya de que Ingleterra existía."


- Fragmento, The Beach. Alex Garland.

jueves, septiembre 09, 2010

lunes, agosto 30, 2010

Chapter XIV: Sweet dreams, but home.

30/08/10

Privada Arboledas, Querétaro. 07:22am.

Mood del momento:

Comienzo de cero.


Despierto de madrugada y quiero bajar de la litera, busco las escaleras a medio sueño, izquierda, derecha y no las encuentro, me recuesto de nuevo sin hacer mucho ruido, hay más gente durmiendo. Tengo que salir temprano para aprovechar el día, además vendrán a asear la habitación, pero maravillosamente hoy no tengo check out. ¿Qué me falta ver aquí? Centre Pompidou? Tuleries? Jardines de Luxemburgo, Palacio de Versalles? Tengo que checar el mapa...


Estando aun somnoliento en cama pienso en lo que voy a pedir de desayunar en francés. 10 euros máximo, mmm ¿cómo se decía mermelada de moras?...

Busco mi reloj y cartera debajo de la almohada, mierda, no están!!!!!! Me levanto abruptamente abriendo los ojos todavía medio pegados...


Si, estoy en casa.


Vaya, "bonita" broma.

Difícil de digerirlo, con todas estas miles de historias encima. Ya mejor solo sonrío cuando preguntan.

¿A dónde fui? A ningún lado.

Aquí adentro.

A explorar un poco más de mi.

miércoles, agosto 25, 2010

Chapter XIII: Deep inside, yet.

25/08/10

Querétaro, México, 01:47am.

♫ Mood del momento:

Es difícil procesarlo, digerirlo, cuando se termina, en realidad no se acaba dentro de tí.


Porque dentro siguen esas imágenes, destellos, secuelas que quedaron adheridas en alguna parte de tus adentros.

Aun despiertas inmerso en la confusión, con esas mismas pupilas dilatadas, sedado por los mismos sueños, bañado en aquellos vestigios punzantes, enervantes, que buscan encontrar su realidad.


Y nadie lo sabe, nadie lo entiende, nadie sabe lo que piensas, lo que dices, o lo que quisieras decir, muchas veces no tiene caso, sobretodo cuando ya no encuentras receta alguna por preservar la utopía que alguna palpaste con tus propias manos.


No te conectas, quieres revivir, quieres creer, quieres unir esos dos mundos, en los que ahora sabes por ti que están dentro del mismo globo, unidos por un insaciable cielo azul y un montón de agua, que no es imposible, que los universos paralelos existen.


Te refugias, en el mismo cielo, en el sol y la luna, en las canciones, en tus memorias, en aquellas cosas comunes que te remontan, que te hacen seguir ahí, y no quieres, o no puedes dejarlo escapar.


Pero es así, ni las cientos de fotos, ni las historias contadas, ni letras como éstas lo saben con certeza, no le pueden dar el sentido justo a lo que una vez tuvo un presente, en tiempo y lugar.


Y te callas, y lo guardas, y prefieres soñar de nuevo, donde solo ahí estás más cerca.


C'est la vie.

martes, agosto 17, 2010

Chapter XII: Everything behind.

17/08/10

EF Paris. 11:38 am.

Mood del momento:

Y después de todo este tiempo, el nudo en la garganta no se hizo esperar. Por primera vez, de alguna manera, esas lágrimas eran de verdad. Estas paredes ahora solo guardan murmullos de lo que alguna vez fue.


Simplemente hay cosas que ni un montón de letras pueden revivir.



Tears of joy, tears of sadness. Tears are only words that need to be written, spoken, shared.

viernes, agosto 06, 2010

Chapter XI: Not a place anymore.

06/08/10

Miami Beach, Monaco. 5:37pm.

♫ Mood del momento:

Trust me, it's paradise. This is where the hungry come to feed. For mine is a generation that circles the globe and searches for something we haven't tried before.


So never refuse an invitation, never resist the unfamiliar, never fail to be polite, and never outstay the welcome.


Just keep your mind open and suck in the experience. And if it hurts, you know what? It's probably worth it.


You hope, and you dream. But you never believe that something's gonna happen for you. Not like it does in the movies. And when it actually does, you expect it to feel different, more visceral, more real.


I was waiting for it to hit me.


I still believe in paradise. But now at least I know it's not some place you can look for, 'cause it's not where you go. It's how you feel for a moment in your life, and if you find that moment... it last forever...



jueves, agosto 05, 2010

Chapter X: Gone with the wind.

05/08/10.
Gare de Nice, France. 2:13pm.
Mood del momento:

Después de unas veinti tantas ciudades, y de haber perdido todas mis conexiones de tren desde Roma, me recibe exhausto mi break point, una Niza sin precedentes, en la que no sabía que esperar, con notas
melancólicas de una ligera llovizna que cubría la mañana en la Costa Azul, quiza develando parte de lo que sería el resto del día.

No supe que esperar, porque como es habitual, ya nunca es necesario cuando cada día sorprende con algo diferente.
Te das cuenta que cuando buscas un lugar y lo encuentras es convicción pura, pero cuando el lugar te encuentra a ti sin pretenderlo, es un momento, y hay que saber masticarlo, y digerirlo de una manera justa. No hace falta explicar.

Así entonces llegué a la Costa Azul, fundido bajo la somnolencia y la embriaguez de lo atónito, de lo envolvente, sabiendo en el fondo que aun había más que palpar.

Y es entonces que la mañana no se hizo esperar. Fue aquel sueño al que me había dispuesto alguna vez lo que me levantó pasando ya el mediodía, y cuando leí su mensaje al lado de mi almohada constataba aquello que fingía pasar por alto, hasta ese momento. Supe que era real. Una vez más.

No esperé más. Salí a la estación que me vio llegar, como en tantos lugares, e inmediatamente aquella canción comenzaba a invadirme y propagarse dentro y fuera de mi.
Caminé despacio, a pasos sublimes pero firmes, saboreando el momento, dándole formato a esta parte de la película, dejándome empapar por la tibia llovizna, sin pretender nada en lo absoluto.

Mierda. En un instante perdí el aliento, se me cayó el alma a los pies...

Ahi estaba ella, a la par justo frente a mi, pero aun difusa entre la multitud, con un brillante bronceado mediterraneo que cubría su cuerpo a cada centímetro de piel. Me vio y sonrió de esa sola manera, remontándose a todos esos días. Nos acercamos entre insistentes pestañeos acariciando de nuevo la realidad, hasta que nos encontramos frente a frente y todos aquellos ayeres que pasamos juntos se dejaron ver en flashazos intermitentes que encandilaban el alma ya desprendida.

Enseguida, sin decir una sola palabra, solo nos abrazamos como aquellas veces, sustancialmente, congelando el tiempo. Podía notar el esfuerzo por contener sus lágrimas como lo habíamos prometido. Inmediatamente me dejé perder de nuevo en la adictiva quimera de su aroma, aquel que entre risas orgullosas siempre supo que era mi mayor debilidad. Qué días.

Fue ahi, en ese preciso momento cuando me di cuenta que era el principio del final, otra vez. Que todo este guión había sido predeterminado para cerrar el ciclo, una página más de una historia ahora incierta por tantas sorpresas y coincidencias. Pero ambos sabíamos que era definitivo.

El tiempo estaba ya encima, asi que nos encaminamos al puerto, recorrimos a pie lo que pudimos, como lo solíamos hacer. Atravesamos plaza Massena y nos dimos paso al majestuoso malecon de la costa azul. La llovizna seguía acompañando la odisea de nuestra despedida, algo raro de verse aquí, pero simbolizaba el cuadro perfecto para el momento.

Aun al llegar al puerto, alcanzamos a entrar a una cocina italiana para darle unos minutos a nuestra ultima pizza compartida, donde esperabamos el arribo de un Ferry colosal que se perdería a la vista, que la llevaría a la isla de Córsica, la misma que vio nacer a Napoleón.

Y así fue, no pasó mucho tiempo cuando estábamos ya en la línea de abordar. Las promesas consumieron los pocos minutos que nos quedaban, y sólo quedaba arrancar de mi cuaderno de las últimas páginas que le habían pertenecido durante todo este tiempo, y que ahora, llevaría con ella.

Increiblemente fue en ese momento en que cesó la lluvia, dando paso a un cielo abierto y radiante que enfatizaba los colores particulares del mar mediterraneo. A los dos nos hizo el día. Reímos por ultima vez.

Prometí despedirme hasta el último momento, hasta la última visión, como lo hizo ella en aquella estación parisina, y una vez que fue el momento de abordar solo quedaba decirle al oído aquella frase que remitía a la pequeñez de este mundo, y que nos había retado al reencuentro.

En cuanto subió las escaleras, caminé por todo el borde de la marina, hasta casi llegar al faro, donde culminaría este capitulo, donde solo quedaba ver la silueta desvanecerse en el vasto oceano.

Mientras se alejaba solo podía recordar. El navío se hacía cada vez más pequeño en la lejanía hasta que cabía entre las llemas de mis dedos, y me preguntaba como algo tan pequeño había dejado huellas tan grandes, y en relativamente poco tiempo.

Esperé todavía bajo el efecto de su perfume natural, acompañado de aquella canción que nos había dejado tantos momentos, hasta que finalmente se perdió en la infinidad de la nada, dejando a su paso las notas al viento de un adios sin pista alguna de otra ocasión.


C'est la vie.

"World's only as huge as the time it takes you to find that special someone, once again."