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viernes, junio 24, 2011

Chapter XX: Speechless.

24/06/11
Cili Pica, Riga, Latvia. 22:49.
Mood del momento:

Julia Maksimova.

miércoles, junio 22, 2011

Stuff to do in Europe.

Estos chavales del Eurail me ponen una bonita lista en la contraparte de mi boleto con las cosas que debo darme tiempo de hacer, o esperar que me sucedan acá...


- Drink wine.

- Take soccer too seriously.

- Split your lederhosen.

- Lasso a unicorn.

- Stay awake in the sleeping car.

- Earn a degree in ale.

- Join a polka band.

- Whittle something.

- Buy touristy things.

- Milk a cow.

- Read the inside of a ticket holder.

- Use "apres ski" in a sentence.

- Get chased out of town on a goat.

- Get lost.

- Chum for mermaids in the Baltic.

- Fall in love.

- Make gargoyle faces.

- Yodel your lunch order.

- Wear a Speedo.

- Start a scepter collection.

- Miss your stop on purpose.

- Teach a bull some manners.

- Juggle leprechauns.

- Sing up for jester try-outs.

- Break dance to flamenco.

- Solve a mystery.

- Give every fellow passenger a nickname.

- Sniff out a truffle.

- Pedal backwards to market.

- Sound French.

- Sleep in a Castle.

- Visit a town you've never heard of.

- Stomp grapes.

- Pretend to understand a language.

- Climb an ancient stairway.

- Wake up not knowing what country you're in.

- Paint in a meadow.

- Stand in awe.

- Follow a trail of breadcrumbs.

- Read by candlelight.

- Wink at the conductor.

- Stop and smell the tulips.

- Eat too much fondue.

- Build a galleon.

- Have a pleasent thought.

- Skinny dip in a fjord.

- Discover an artifact.

- Invent blisterless wooden clogs.

- Watch the sunset at 150 miles per hour.

- Sleep under a tree.


No puedo decir que he arrasado con todo ni mucho menos, quedan algunas varias cosas pendientes, pero no me quejo en lo absoluto, vaya que voy bien, voy bastante bien...

domingo, junio 19, 2011

Northern Lights.

19/06/11
Lofoten, Norway. 4:18.
Mood del momento:
Northern Lights. Something every human being MUST see once at least in their lifetime.

"Remember, that you are this universe
and this universe is yourself."

martes, junio 14, 2011

Chapter XVIII: Reasons.

14/06/11

Hamburg Hbf, 8:14.

Mood del momento:

- El norte. Siempre me gustó la idea de ir al norte, aunque ninguna razón cautivante en especial, salvo las auroras boreales y las noches blancas que se aprecian solamente en invierno. Aun asi, Escandinavia debe tener lo suyo mas allá de un puñado de vikingos depredadores. Voilá, creo que ya viene mi tren... -


Fue hoy exactamente hace un año cuando esto empezó. En ese entonces estabamos por abordar al bateaux mouche parisino con los que llegaron esa semana. Estaba incrédulo.


Y bien, hoy no es tan diferente, sigo incrédulo, y estoy de nuevo en otro punto de partida como es habitual en estas rachas, regresando al punto donde comienzan y terminan las historias. Me gustan las historias. Y mas aun contadas en carne propia. Just so tasty.


Ahora estoy totalmente seguro que las estaciones como ésta resguardan los mejores principios y finales del mundo impregnadas en murmullos en sus frías paredes, no podría ser de otra manera cuando tantos encuentros y desencuentros convergen en un mismo lugar como este con tremendas sobredosis emocionales.


Me despedí ayer de Marisa justo aquí pasando las 12 de la noche, casi en el mismo lugar donde nos encontramos el primer día, y donde casi pierde su tren por haber cambiado de andenes, jojo, pero aun así tuvimos tiempo suficiente para algunos detalles pendientes; un speech en español de último minuto y unas cuantas letras. Tiene una re-bonita caligrafía manuscrita de trazos larguísimos que bien podría ser de una duquesa Alsacea del siglo XVI. Eso habla mucho de su persona. Es psicografología en otros términos, que define su personalidad a través de su forma de escribir. Baah, sobra explicarlo.


La niña alemana que empezó siendo la de la sonrisa bonita en Paris hace un año, terminó siendo hoy la mejor sonrisa del planeta. Así nomás, y claro que lo sabe y bien puede jactarse por ello. Desde el principio esa fue la conexión con ella a decir verdad. Simplemente hay veces que la fotografía no da el ancho para atrapar esa clase de detalles como se ven desde fuera de la lente, pero bien lo intenté, snif snif.


Aunque en un principio me puso enfrente de una Heineiken cuando le pedí una cerveza alemanísima el primer día, no la culpo, ni tampoco por decirme en cada esquina que todas las catedrales en Hamburgo se llamaban St. Nicholas, aun así por tantito y le creía, pero esa sonrisa de dulce incertidumbre la delataba, y creo que con ese simple gesto me daba por bien servido durante toda esta rapsodia.


Bailarina de ballet de nacimiento y convicción, hace trazos mientras caminamos en la calle, silba muchísimas canciones diferentes todo el tiempo que nunca pude descifrar, pero que son inevitablemente contagiosas; va a los Balzac y Starbucks después de caminar por horas para comprar jugo de naranja "naturalísimo" por extrañas razones que ella misma desconoce. Tiene muchas, muchísimas cosquillas, y es de las pocas mujeres conocidas que le late también cañon Oasis.


Ohhh, y no le gustan los patos, los cisnes, las palomas, las garzas, los gansos, ni nada que tenga plumas, "pues ella teme que puede ser atacada por ellos cuando Beto los alimenta a la orilla del lago", así, con su re-bonito acento alemán en español. Nos sobraban las risas.


Pasé los cuatro días enteros en Hamburgo con ella, no esperaba menos de su dadivosa voluntad, conocí impecablemente lo que debía conocer de su tierra a pie y sobre ruedas, de lo cual no terminaría en mi escaso tiempo de escribir para hacer el recuento de los daños. Platicamos muchísimas cosas, mucho que ver con el título de ésto, razones, razones de la vida. Asi de simple, pero tan simple como complicado. De como las casualidades se hacen "causalidades", y viceversa. Universos paralelos.


El tiempo me absorbe demasiado rápido, por eso no es bueno estar de buenas, ya veo llegar mi tren, pero tenía que darme tiempo para procesar esto y traspasarlo a letras comunes y legibles.


Ahora estoy simplemente aqui parado casi por abordar, en el principio del final de mi encuentro con ella, arrastrando con estas historias compartidas, con la sensación de haber estado con ella por mucho más tiempo y de haberla conocido de toda la vida, se ha convertido indudablemente en alguien aun más especial (como diría la gente que no encuentra otra forma más precisa de definir a las personas). Pues sí, yo tampoco encuentro la manera en este momento. Es genial estar con ella.


Todo esto es parte del proceso, viajar así es a groso modo una película efímera y cronológica de tu vida, segmentada en varios ciclos que tienes que completar, pero a diferencia de crecer, estudiar, trabajar, casarte y tener hijos en la vida, viajando los ciclos se concretan en cada estación, en cada vez que bajas y subes a un otro tren, barco, avión, y llegas a una nueva estación, una y otra vez. Historias van, historias vienen. It's never enough, como lo ilustra ella sabiamente.


Se que nos volveremos a ver, y para ser concretos, eso será realmente pronto, sigo sorprendido y todavía más incrédulo por eso.


Y esque a veces también 2 trenes llegan a la misma estación.


"Lass dich verzaubern."


Me fui.


domingo, junio 05, 2011

Chapter XVII: Keep pushing.

05/06/11

Cologne, Germany. 21:18.

Mood del momento:

Fueron 2 conexiones de tren desde Estrasburgo para llegar a Colonia, en un viaje donde realmente no tuve espacio para comodidad alguna, pues el tren ya iba lleno, por lo que no alcance reservación para un asiento asignado y por lo tanto tuve que viajar tirado al suelo del vagón junto a la puerta de salida. "Pas de reservation monsieur" como olvidarlo!!


Pero no era el único, ya que a los pobres ingratos viajeros que nos tocó dicha suerte nadie nos dijo que ese día era feriado en Francia y Alemania, y todos decidieron viajar ese mismo día, y al parecer en el mismo tren que yo. Aun así, las 2 horas y cacho se pasaron rápido, más cuando viajas a casi 300km/h con panorámicas de postal y un sublime y persistente olor a café, y a la 1:05pm en punto estaba bajándome del tren como estaba previsto, y sin titubeo alguno, mi pulido instinto de supervivencia me llevó directamente al que supuse sería nuestro punto de reunión en la estación.


Esperaba este momento y esta sensación durante muchísimo tiempo, y ya saboreaba las mil maneras diferentes en las que podría ser ese reencuentro con Nicky, Anna y Giulia...


- Nicole siempre fue mi ejemplar en Paris, la mamá de los pollitos en muchos casos al tirarnos todos al traste y a la perdición en noches etílicas, pues por su estatura y carácter siempre daba de que temer a los extraños; de mis primeras amigas con las que me topé y congenié en EF al llegar cuando me fue presentada por Esteban, siendo también de las pocas testigos de mi última noche parisina cuando fui absorbido por drogas tipo C por mi delirio de despedida, y desde que puse un pie en la residencia ha sido mi mejor guía y repertorio de lo que puedo y debo esperar de los europeos/as con un tono contundente y realista.


Siempre tiene una respuesta para todo, incluso 2 o 3, además sabe impecablemente todo el flamante argot de nuestras malas palabras. Y como a toda suiza de vocación y corazón, le encantan los postres, y vaya que siempre me sorprende con algún exhuberante postre o chocolate recién horneado de sus tierras. Estuvo conmigo en malos tragos y siempre encontraba la forma de hacerme sonreir, "Come on, smile sweety", un gesto que llevé siempre grabado posteriormente, y a corto plazo ya había incorporado tácitamente en mi vida para toda ocasión. :)


Anna, una alemana de orgullo nacional como el 99% de los alemanes, sensata, sentido del humor inteligente, sarcástico y desarrollado, en donde muchas veces basta el puro contacto visual para comunicarnos sin redundancia, asi como me gusta, hospitalaria y de noblísimos gestos, divertida, no le tiene miedo a la lente, siempre tiene una cara diferente para cada foto, una de esas amigas que todos deben tener de este lado del mojadero me cae de madrecitas.


La relación con ella fue evolutiva, ya que eventualmente en EF fue tomando fuerza nuestra amistad, sobretodo en las ultimas semanas que tuvimos picnics diversos en Champ de Mars. Fue también de las testigos de mi aquella última noche haciéndole prometer que regresaría prontísimo, disculpa que ya le ofrecí en persona por mi demora, jojo.

Y no se alemán, pero si supiera creo que diría que tiene un acento muy marcado.


Giulia, mi apodada dutchie o delfie, definitivamente no es por fuera la típica holandesa, al menos no como las veía de escuincle en las etiquetas de lácteos empaquetados del súper, con grandes vestidos acampanados tejidos a mano, gorritos y canastas apañadas de queso y un molino detrás, pero tampoco es como alguna de las holandesas que he conocido antes. Diría más bien que es una versión postmoderna y vanguardista de Marilyn Monroe.


De bonitas facciones, aspecto chick, petulante, deshinibida e irreverente, es el alma del antro en toda ciudad, en toda noche, por algo debe ser manager de eventos sociales en Holanda. Definitivamente tiene un aura de gran predominio y potencial.


Por dentro tiene toda la tipica esencia holandesa y europea a grandes rasgos, pues a su relativa temprana edad es ya una mujersota independiente y sin miedos aparentes ante el mundo, rompió sus 4 paredes para viajar a donde ha querido, abre conversaciones sin miedo ni prejuicios con extraños en los bares, y claro, sabe defenderse sola aquí y allá, habiendo forjado ya una sofisticada óptica de la vida.


Y aunque en realidad no tuvimos mucho tiempo de conocernos antes, es bastante enriquecedor platicar con ella, pues tenemos perspectivas y convicciones similares, me ha dado muchas pistas de mi finalidad en este viaje que bien no he podido decifrar, "just keep pushing yourself into the limits", como bien lo dice. Y sí, a la larga esa tentación puede convertirse en una dulce adicción, una adicción de la cual estar bajo el efecto no es facil de controlar como es mi caso, por mi insaciable búsqueda de lo desconocido, del conocer y saber, y de afrontar miedos que probablemente no conozco. Ella es de las que saben perfectamente de lo que hablo, y claro está que todo esto da de que hablar con ella por horas. -


Pero bien, regresando a lo sustantivo, el encuentro con ellas en la estación fue explosivo, creo nunca vi a Nicky correr tan rápido desde nuestro primer contacto visual, ese momento significó rescatar muchas cosas de ayer que a la larga el tiempo se lleva, ninguno podía quitarse la sonrisa de encima. Salimos rebosantes de la estación, tomamos el primer taxi y nos fuimos todos al hotel, donde Nicky ya había hecho la reservación y tenía todo arreglado para rockear durísimo esa noche.


A estas alturas ya arrasamos con esta ciudad, hicimos turismo en cada lugar posible y no tan posible de Colonia, me hicieron probar platillos típicos de la región por doquier y tuve una cruda bastante crónica después de una noche de clubbing en las redondas con shots de "zambuka", intoxicación por la que no me puedo dar el lujo de volver a pasar.


Por el lado de la cultura sana, fuimos al zoológico, donde ellas se fueron vestidas como divas, (de ahi el apodo de Elfie Queen a Giulia), al museo del chocolate, y a varios monumentos locales, tuvimos constantes controversias y lecciones de alemán y de cortesía mexicana, ya que las europeas nunca aceptarán el hecho de abrirles la puerta como un gesto de cortesía, ya que "ellas lo pueden hacer", pero es y será una discusión interminable, pero aun asi, lo agradecen. ;)


Aunque debemos admitir que Guilia no pudo estacionar el coche a la primera, y tampoco sabía si ponerle Diesel o Super en la gas a su propio coche. Increíble que para llenar un tanque de gasolina aquí cuesta 90 euros, eso son unos 5 tanques llenos en Mexico, bendito sea Pemex y nuestros sindicatos (...Ok kidding).


Hoy es nuestra última noche aquí, estamos divagando de que manera cerrar con broche de oro pa no dejar cabos sueltos. Anna ya se fue ayer a su pueblo alemán por sus deberes, Nicky se va mañana después mediodía y yo probablemente me voy con Giulia manejando a Holanda para que me aviente en algunas vías del tren cerca de su pueblo. Hoy es por eso que se consuma un capitulo más aquí, y aunque estoy seguro que nos volveremos a ver, mierda, las voy a extrañar. Its time to go.


C'est la vie.


lunes, mayo 30, 2011

Chapter XVI: Rewind.

30/05/11

Strasbourg, France. 1:18am.

Mood del momento:



Casi el quinto día y aún recuerdo perfectamente la escena, una bonita bienvenida, fue un guión tipiquísimo de lo que pasa con esas historias con tintas polaroid clasificación A en un cliché parisino sin ser apañadas por Dreamworks, algo que todos los que vienen a esta ciudad por una racha tienen que vivir de una forma semejante.


Y esque desde el primer momento que bajé del avión tuve contacto de tercer mundo con terceras personas en un primer mundo. En migración vi por ultima vez a la señora que iba a mi lado en el asiento que iba a una boda en Versalles con su madre emocionadísima, le insistí que fuera a Mont St Michel y me despedí, y luego otra pareja de mayores de Boston que pareciera que habían esperado estas vacaciones por toda su vida por la forma en la que me lo platicaron.


Y bien, ya había recogido mi equipaje y dejado el área terminal del aeropuerto, y aproveché en el área del rer para convertir mis dos maletas a una e irme ligero y comodísimo a la ciudad a esperar a Clemente Jaques. Seguía a la espera del rer que me llevaría a mi aquella, idílica Gare du Nord, (que sobra mencionar antecedentes) e inmediatamente me percaté de que ella estaba más confundida que yo con las salidas y direcciones del rer, añadiendo que apenas si podía con su maleta para subirla al vagón.


- A ver amiga, te echo la mano?

- Hola! si gracias! español? eres de México???

- No se nota? Jaja (mi tipica risa obligada) sí, que coincidencia, ya tiene un buen rato que llegó el Aeromexico 05 y aquí me los topo de nuez, ubico a tu mama, estaba sentada en algun lugar delante de mi.

- Oh si, acaban de llegar mis papas a visitarme, pero yo no, yo estudio aquí, vine por ellos al aeropuerto; y tú a que vienes?

- Mmmhhh (si, fue un grande y tendido suspiro). Pues, en realidad no lo sé, disfruto y saboreo tanto esa pregunta en este momento que me resisto a contestarla, pero bien creo que ya es tiempo de comenzar a divagar un poco para resolver esa paradojica en este momento de mi vida. (me ve con cara de what y cejita torcida)

- Bueno, es a decir verdad una historia muy larga, viví cosas magníficas aquí no hace mucho, pa acabar pronto, necesitaba estar aquí. Y en unos días voy a hacer un viaje al norte, quiero llegar hasta Estonia.

- Orale que padrisisimooooo... y, dónde esta eso??

(Chirp, chirp)....

- Pues no muy cerca de aquí, pero tengo poco tiempo y muchas sonrisas para hacerlo.

- Y tú solo?? - Sip. :) - Oraleeee, yo llevo 6 meses aquí, me vine a estudiar un año aqui de mi carrera bla bla bla bla.... bueno me voy a sentar porque ya está que arranca esta maa.

- Yastas.


Lo interesante en realidad fue lo que sucedió a continuación después de ese escaso minuto de "introducción al mexicano exiliado". Ella venia con su galan parisino, presentándolo con su familia tradicional mexicanísima de corazón recién llegada, cultivadísima en donde mismo descubrieron el águila comiendose a la vivorita podría decir, incluso habría jurado que la señora era pariente de Frida Kalho por su estética y estilo; y a su lado, el padre de familia, un señor alto con un gran sombrero blanco tejido a mano del cual se jactaba, y con un aspecto bastante cuidado, de caracter noble y chistorete.


Platicaban de todo, pero básicamente trataban de romper el hielo, y yo solo me quedé quieto parado en la esquina del rer escuchando algo de su conversación en un intento frustrado por disimular mi media nalga descubierta (por romper mi pantalon en un ataque de ansiedad en vuelo por mi posicion sardina-fetal), y en gran parte también por no querer estar sentado ni un minuto más.


El frenchie no sabía ni una milésima cúbica de neurona de español, pero ella presumía lo contrario, decía a sus papas que él entendia perfecto, y fue muy gracioso observar todo ese primer impacto en un choque de culturas así, aun más cuando ni siquiera entendía el idioma mas que por señas y en general, un lenguaje kinestesico muy desarrado al tortillazo por parte de los parientes de la huerquita.


Los 2 padres le preguntaban cosas y él se limitaba a ver a su querer y luego regresarles la mirada con una sonrisa, en una que otra tuve que soltar la carcajada atorada. Fue una especie de introducción del galán francés de una forma poco habitual y convincente, donde los papás realmente se esforzaban por romper el hielo amenamente con incluso algunos chascarrillos mal pronunciados en francés, que bien al final valieron la pena.

A veces una sonrisa es lo único que se necesita para comunicarse expressamente y librarse de conjeturas de la vida y otros apuros. :)


Historias como esa se encuentran por todos lados aquí, a veces se ven, a veces no, a veces las vivimos, y a veces solamente alguien nos las cuenta. Y en cierta forma son evocadas muchas de las cosas que pasé aquí, en cada estación de metro, en la brasserie de la esquina, en esos jardines, pero es algo de lo que quizás hablaré más adelante cuando me de abasto para procesar cosas que aun no creo.


Por otra parte, en breve, Estrasburgo es La petite france, un pueblo chulérrimo limítrofe a 10 minutos con Alemania, donde cruza el río Rhin hasta más allá de Colonia, aquí se concentra mucha de la cultura del país, diría que es el Guadalajara de México, es parte de la región Alsacea antiguamente alemana, devastada también en tiempos de guerra y recuperada por Francia años más tarde, hoy patrimonio de la humanidad por la Unesco, antigua sede del Parlamento Europeo, y con una mezcla franco alemana bastante homogénea en su gente que es bastante agradable.

Y conste que todo eso me lo aprendí de memoria jojo.


* Ahh, y tiene una de las catedrales más grandes que vi en mi vida, pero dicen que la de Colonia es más grande, we'll see.


Muchas cosas faltan aun por ver, asi que vamos a peinar/patear esta ciudad como bien diría Esteban. À plus! :)

domingo, marzo 27, 2011

Imágenes.

"Richard supo el día de la muerte de su padre que él también podría morir sin haber dejado rastro en este mundo, que su vida podría apagarse sin hacer más ruido que las moscas que se achicharraran en las trampas electrocutantes de los restaurantes. Alguien miraría distraídamente al oír el zumbido final y enseguida bajaría el rostro hacia el plato de sopa. Y nada más. Richard no quería para sí ese destino y desde este momento lucharía por hacerse un lugar en la historia de la principal de sus pasiones: el Rock, inmortalizando su música en poesía."


Fragmento: "Imágenes de rock. The Verve: Una banda para una década."

lunes, febrero 07, 2011

Una simple pregunta.

¿Qué haces?


Bien podrías decir que nada, pero para mi es solo un supuesto. Tu supuesto.


Pero yo te digo que no te dejes llevar por la lógica, porque habrías de saber que, con una mirada de esas proporciones, mueves montañas acá adentro.


Pero eso, tú no lo sabes aun, o sí?


MJ.


domingo, octubre 31, 2010

Estaciones de vida.

23/08/10

Aeropuerto Intercontinental de Querétaro. 06:48pm.


Aun no logro comprender la forma en que los aeropuertos, y básicamente todo tipo de estaciones de llegada o partida, inspiran de esta manera, quizás algo tiene que ver con las miles de historias que convergen en estos lugares día tras día, tornando fascinante como todo ello se puede concentrar en el mismo lugar. Si sus paredes hablaran, podrían contar la mejor película del mundo en unos cuantos murmullos, sin necesidad de metáforas muy rebuscadas para crear el guión más sofisticado, pero no, solo quedan impregnadas en el frío silencio de sus paredes.


Pero incluso así, pienso que hay algo más.


Es precisamente la forma en que evocan un punto de división en la persona, un antes y un después de ese lugar, un experimento en el que no sabes en qué condiciones regresarás a la misma estación, pero ciertamente, diferente.


Y muchas veces, sin haber tenido intención alguna de traer esas nuevas historias atadas a tí.

miércoles, agosto 25, 2010

Chapter XIII: Deep inside, yet.

25/08/10

Querétaro, México, 01:47am.

♫ Mood del momento:

Es difícil procesarlo, digerirlo, cuando se termina, en realidad no se acaba dentro de tí.


Porque dentro siguen esas imágenes, destellos, secuelas que quedaron adheridas en alguna parte de tus adentros.

Aun despiertas inmerso en la confusión, con esas mismas pupilas dilatadas, sedado por los mismos sueños, bañado en aquellos vestigios punzantes, enervantes, que buscan encontrar su realidad.


Y nadie lo sabe, nadie lo entiende, nadie sabe lo que piensas, lo que dices, o lo que quisieras decir, muchas veces no tiene caso, sobretodo cuando ya no encuentras receta alguna por preservar la utopía que alguna palpaste con tus propias manos.


No te conectas, quieres revivir, quieres creer, quieres unir esos dos mundos, en los que ahora sabes por ti que están dentro del mismo globo, unidos por un insaciable cielo azul y un montón de agua, que no es imposible, que los universos paralelos existen.


Te refugias, en el mismo cielo, en el sol y la luna, en las canciones, en tus memorias, en aquellas cosas comunes que te remontan, que te hacen seguir ahí, y no quieres, o no puedes dejarlo escapar.


Pero es así, ni las cientos de fotos, ni las historias contadas, ni letras como éstas lo saben con certeza, no le pueden dar el sentido justo a lo que una vez tuvo un presente, en tiempo y lugar.


Y te callas, y lo guardas, y prefieres soñar de nuevo, donde solo ahí estás más cerca.


C'est la vie.

martes, agosto 17, 2010

Chapter XII: Everything behind.

17/08/10

EF Paris. 11:38 am.

Mood del momento:

Y después de todo este tiempo, el nudo en la garganta no se hizo esperar. Por primera vez, de alguna manera, esas lágrimas eran de verdad. Estas paredes ahora solo guardan murmullos de lo que alguna vez fue.


Simplemente hay cosas que ni un montón de letras pueden revivir.



Tears of joy, tears of sadness. Tears are only words that need to be written, spoken, shared.

jueves, agosto 05, 2010

Chapter X: Gone with the wind.

05/08/10.
Gare de Nice, France. 2:13pm.
Mood del momento:

Después de unas veinti tantas ciudades, y de haber perdido todas mis conexiones de tren desde Roma, me recibe exhausto mi break point, una Niza sin precedentes, en la que no sabía que esperar, con notas
melancólicas de una ligera llovizna que cubría la mañana en la Costa Azul, quiza develando parte de lo que sería el resto del día.

No supe que esperar, porque como es habitual, ya nunca es necesario cuando cada día sorprende con algo diferente.
Te das cuenta que cuando buscas un lugar y lo encuentras es convicción pura, pero cuando el lugar te encuentra a ti sin pretenderlo, es un momento, y hay que saber masticarlo, y digerirlo de una manera justa. No hace falta explicar.

Así entonces llegué a la Costa Azul, fundido bajo la somnolencia y la embriaguez de lo atónito, de lo envolvente, sabiendo en el fondo que aun había más que palpar.

Y es entonces que la mañana no se hizo esperar. Fue aquel sueño al que me había dispuesto alguna vez lo que me levantó pasando ya el mediodía, y cuando leí su mensaje al lado de mi almohada constataba aquello que fingía pasar por alto, hasta ese momento. Supe que era real. Una vez más.

No esperé más. Salí a la estación que me vio llegar, como en tantos lugares, e inmediatamente aquella canción comenzaba a invadirme y propagarse dentro y fuera de mi.
Caminé despacio, a pasos sublimes pero firmes, saboreando el momento, dándole formato a esta parte de la película, dejándome empapar por la tibia llovizna, sin pretender nada en lo absoluto.

Mierda. En un instante perdí el aliento, se me cayó el alma a los pies...

Ahi estaba ella, a la par justo frente a mi, pero aun difusa entre la multitud, con un brillante bronceado mediterraneo que cubría su cuerpo a cada centímetro de piel. Me vio y sonrió de esa sola manera, remontándose a todos esos días. Nos acercamos entre insistentes pestañeos acariciando de nuevo la realidad, hasta que nos encontramos frente a frente y todos aquellos ayeres que pasamos juntos se dejaron ver en flashazos intermitentes que encandilaban el alma ya desprendida.

Enseguida, sin decir una sola palabra, solo nos abrazamos como aquellas veces, sustancialmente, congelando el tiempo. Podía notar el esfuerzo por contener sus lágrimas como lo habíamos prometido. Inmediatamente me dejé perder de nuevo en la adictiva quimera de su aroma, aquel que entre risas orgullosas siempre supo que era mi mayor debilidad. Qué días.

Fue ahi, en ese preciso momento cuando me di cuenta que era el principio del final, otra vez. Que todo este guión había sido predeterminado para cerrar el ciclo, una página más de una historia ahora incierta por tantas sorpresas y coincidencias. Pero ambos sabíamos que era definitivo.

El tiempo estaba ya encima, asi que nos encaminamos al puerto, recorrimos a pie lo que pudimos, como lo solíamos hacer. Atravesamos plaza Massena y nos dimos paso al majestuoso malecon de la costa azul. La llovizna seguía acompañando la odisea de nuestra despedida, algo raro de verse aquí, pero simbolizaba el cuadro perfecto para el momento.

Aun al llegar al puerto, alcanzamos a entrar a una cocina italiana para darle unos minutos a nuestra ultima pizza compartida, donde esperabamos el arribo de un Ferry colosal que se perdería a la vista, que la llevaría a la isla de Córsica, la misma que vio nacer a Napoleón.

Y así fue, no pasó mucho tiempo cuando estábamos ya en la línea de abordar. Las promesas consumieron los pocos minutos que nos quedaban, y sólo quedaba arrancar de mi cuaderno de las últimas páginas que le habían pertenecido durante todo este tiempo, y que ahora, llevaría con ella.

Increiblemente fue en ese momento en que cesó la lluvia, dando paso a un cielo abierto y radiante que enfatizaba los colores particulares del mar mediterraneo. A los dos nos hizo el día. Reímos por ultima vez.

Prometí despedirme hasta el último momento, hasta la última visión, como lo hizo ella en aquella estación parisina, y una vez que fue el momento de abordar solo quedaba decirle al oído aquella frase que remitía a la pequeñez de este mundo, y que nos había retado al reencuentro.

En cuanto subió las escaleras, caminé por todo el borde de la marina, hasta casi llegar al faro, donde culminaría este capitulo, donde solo quedaba ver la silueta desvanecerse en el vasto oceano.

Mientras se alejaba solo podía recordar. El navío se hacía cada vez más pequeño en la lejanía hasta que cabía entre las llemas de mis dedos, y me preguntaba como algo tan pequeño había dejado huellas tan grandes, y en relativamente poco tiempo.

Esperé todavía bajo el efecto de su perfume natural, acompañado de aquella canción que nos había dejado tantos momentos, hasta que finalmente se perdió en la infinidad de la nada, dejando a su paso las notas al viento de un adios sin pista alguna de otra ocasión.


C'est la vie.

"World's only as huge as the time it takes you to find that special someone, once again."

viernes, julio 30, 2010

Chapter IX: Crónicas de Interlaken.

30/07/10

Brig, Switzerland. 01:36am.

♫ Mood del momento, click en play:

Y pensar que ya lo había visto todo...


Sigo inexorablemente cegado por todo aquello, aun con la mirada desorbitada, incrédulo ante lo devastador de ese lugar.

Y esque -haciendo un breve flashback- desde que tracé el itinerario tentativo del viaje en la comodidad de mi recámara, con realmente pocas pistas de allá afuera, marqué Suiza como un lugar tanto idílico como imprescindible, algo que no podía dejar atrás.


No tenía un carajo de idea de cómo iba a llegar a esos pueblos pintorescos, -aunque por mantener la sangre fría siempre denotaba lo contrario- donde puedes beber directamente del agua azul celeste del correr del río, donde sirven el mejor chocolate del mundo en tazas de una fina porcelana, esos poblados místicos, perdidos en medio de los Alpes que alguna vez contemplé en viejas revistas, en libros de geografía de secundaria y a menudo en cadenas de correos. Pero era en gran parte ese desconcierto lo que me retaba a estar ahí. Y para hacerlo tenía que salir de la ruta convencional de los turistas, desafío que me propiciaba una pequeña descarga de adrenalina al sólo imaginarlo.


No tenía idea, porque como es ya habitual, -y como lo mencioné en algún capítulo anterior- te das cuenta de que al viajar así, en realidad es el lugar el que encuentra a uno, y no al revés, plasmándose en el tonificante resultado de llegar a cada estación de tren, maravillado por tus alrededores, sentarte en la primera banqueta tras la fatiga del viaje, encender un cigarro, observar absorto y pensar que no habrías podido estar en mejor lugar del planeta en ese momento.


Sólo tomar el tren, dejarte llevar, sin importar más, es como funciona esto. Y vaya que es la mejor manera de sorprenderse. Ahora estoy convencido de que no existe algo mejor que sentir esa gratificación ante lo desconocido.


Suiza no es la excepción, y a decir verdad, es el ejemplo más conciso en todos los miles de kilómetros recorridos hasta hoy. No quería pensar en nada, ni en hacerme ilusiones surrealistas, ni en crear un escenario intangible, imaginario, utópico que probablemente no encontraría, no estaba seguro de nada, sólo quería saborear la intriga de lo desconocido.


Me parece ser que fue a casi la mitad del viaje desde Venecia hacia Zurich, cuando constataba aquello que no podía sacarme de la mente, las metáforas rebuscadas ya no hacían falta al encontrarnos eventualmente envueltos por las sombras de la enormes cordilleras que comenzaban a elevarse a nuestros alrededores en aquel tren, formando diferentes formas curveadas en constante crecimiento, como notas de la melodía perfecta.



La caída de la noche nos escondió los últimos detalles del recorrido, lo cual hacía alusión a saborear todo aquello de manera dosificada durante el resto de lo que nos esperaba. Llegamos a Zurich pasadas las 10 de la noche, fuimos directo al hostal, al que por cierto tardamos buen rato en dar con él, y a la mañana siguiente nos dimos el tiempo necesario para conocer la ciudad, uno o dos días después proseguimos a Interlaken, haciendo una breve escala en Berna, la capital. Todo se ajustaba perfectamente a nuestro ritmo, o al menos así lo percibía.


Y bien, Interlaken. Su nombre hacía precisamente referencia al pequeño pueblo de las historias contadas. Una pequeña civilización en medio de la nada, únicamente rodeada por dos lagos naturales de sólo ese color tan particular, formados únicamente por la nieve que escurría durante en verano, y que velaban por la calma de su ciudad. Y sí, los Alpes Suizos. Por todas partes, varias majestuosas cordilleras se elevaban a nuestras redondas, sin seguir algún patrón específico, y en las partes más altas y lejanas, la nieve aun se dejaba apreciar en los picos de los acantilados montañosos. Vistas implacables, atemorizantes e incrédulas sugerían estar en contacto directo con el mismo firmamento.


No suelo usar la palabra "mágico" para describir los lugares que visito, por más impresionantes que sean, se me hace una palabra fácil, burda, intrascendente y sin más sentido, a menos que podamos aportarle realmente algún significado justo y especial. Pero si tuviera que usarla en alguna parte de todo el viaje, sería precisamente aquí, y sólo por el hecho de que se me van de la mano las cosas que éste lugar transmite en sus vistas, sus colores, sus aromas y sabores. Me recuerda a Bitter Sweet Symphony sin duda. Y esque eso es, una sinfonía brutal a los sentidos.


Recorrimos el perímetro en toda su extensión, para después treparnos en un típico barco de vapor que nos atravesó por uno de los lagos a un pueblo en el otro extremo de éste, y regresamos en tren al punto de partida, haciendo lo posible por deleitar más allá de lo que teníamos a simple vista. Regresando a Interlaken subimos una de las montañas más emblemáticas del lugar, mediante una especie de vagón de tren en ascenso casi vertical por en medio de toda esa vegetación, el cual atravezaba tanto bosques como nubes durante el recorrido. Mierda, que belleza.


Estando arriba, nos recibió en cuestión de segundos el contacto directo de una nube que nos invadió de su fría brisa al sumergirnos en ella, siguiendo su camino por la cordillera, como si aquello fuese un souvenir de bienvenida al paraíso. Mientras que al seguir avanzando por una estrecha vereda encontramos una especie de restaurante -que en invierno sirve también como refugio para resistir las frías nevadas- justo pegado al risco de la montaña, que daba la vista a TODO allá abajo, y cuando digo TODO, así con mayúsculas, quiero incluir todo tipo de rastro de vida, el pueblo, sus lagos, la gente, los bosques, las montañas, e incluso el mismo cielo y sus nubes estaban a nuestros pies. Una rapsodia, una postal que no podía ser rescatada de ninguna otra manera que el sólo estar ahí, y lo supe desde el primer parpadeo. Y vaya que no fumé nada extraño allá arriba, aunque quizás la relativa ausencia de oxígeno pudo haber afectado mi intelecto para contarlo de tal manera. Pero es aquí de verdad donde ni siquiera la fotografía es capaz de atrapar estas cosas.



Momentos después de tal ritual al borde del mundo, dimos media vuelta para tomar un chocolate caliente, de aquellos tan venerados en estas tierras, así que nos internamos en la calidez del comedor mientras trataba de comprender la magnitud del momento. Las pocas personas que habían en el lugar no se veían tan sorprendidas como nosotros, lo cual me llamaba bastante la atención de una forma inquietante, y me hacían preguntarme muchas cosas como, si eran viajeros al igual que nosotros, o en qué momento de tu vida puedes perder la capacidad de asombro por éstas cosas. Porque por muy lejos o cerca que esté tu hogar, ésto cruza los bordes de cualquier tipo de cotidianidad y convencionalismo en la vida de cualquier persona. Así de simple.


Mientras terminábamos con aquel chocolate, ya meneando la taza vacía sobre la mesa, una enorme nube abrazó completamente el recinto, por los ventanales que daban la vista a aquella eternidad solo se podía ver nada, tanto que incluso la luz del sol se esforzaba por llegar a nosotros. No tardamos en salir de ahí para rociarnos nuevamente con esa brisa, con ese aroma tan particular a madera húmeda, ahora evaporada y transportada en el aire en finas gotas de agua, aunque esa vez la niebla era mucho más densa, y a los pocos metros de distancia se perdía de vista todo lo demás.


Finalmente tuve la grandiosa idea de hacer camino por un estrecho sendero señalado por un letrero viejo que conducía a algún lugar aún más alto en la montaña, el cual insistía en conocer, y lo cuál consistió en internarnos más en la profundidad de los bosques de una manera un tanto intrépida y sanguinaria, por encontrarnos con caminos lodosos y poco uniformes, aun teniendo encima toda esa nube lo cual limitaba nuestra visión, aunque sin dejar de ser acojedora ni cautivante, pero al avanzar cuesta arriba unos trescientos o cuatrocientos metros resultó al igual ser un camino bastante largo, que aún si había valido la pena el intento, tuvimos que regresar para tomar nuestro tren de regreso a tierra firme allá abajo.


Esa fue nuestra última noche en Interlaken, y la adicción a todo este enigmático lugar nos hizo continuar descubriendo los misterios de este país. No sabíamos exactamente que dirección tomar, pero la lógica nos hacía ir hacía el sur, donde finalmente nos daríamos paso de nuevo con la frontera italiana y continuar hacia Florencia, pero no sin antes absorber cada detalle posible dentro de los límites suizos. Y es así como llegamos entonces a Sion, y ahora aquí, a Brig, donde tendría que encontrar más palabras para plasmar la fascinación de estos otros rincones del mundo, pero esa, ya es otra historia.


There's not too much left to dream about when universe conspires by your side, with every single step.