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domingo, octubre 31, 2010

Estaciones de vida.

23/08/10

Aeropuerto Intercontinental de Querétaro. 06:48pm.


Aun no logro comprender la forma en que los aeropuertos, y básicamente todo tipo de estaciones de llegada o partida, inspiran de esta manera, quizás algo tiene que ver con las miles de historias que convergen en estos lugares día tras día, tornando fascinante como todo ello se puede concentrar en el mismo lugar. Si sus paredes hablaran, podrían contar la mejor película del mundo en unos cuantos murmullos, sin necesidad de metáforas muy rebuscadas para crear el guión más sofisticado, pero no, solo quedan impregnadas en el frío silencio de sus paredes.


Pero incluso así, pienso que hay algo más.


Es precisamente la forma en que evocan un punto de división en la persona, un antes y un después de ese lugar, un experimento en el que no sabes en qué condiciones regresarás a la misma estación, pero ciertamente, diferente.


Y muchas veces, sin haber tenido intención alguna de traer esas nuevas historias atadas a tí.

sábado, junio 19, 2010

Chapter IV: El juego de la vida, again & again.

19/06/10
EF Paris, 08:33am.

Para este capítulo solo hago un flashback de algo que ya he dicho:

Es tan increíble como fascinante la forma en que la vida te posiciona en el lugar y momento precisos; y a veces, solo a veces, nos damos cuenta por pequeñas señales conspiradoras, como una canción especial de fondo en un espacio público, una frase tuya dicha por un desconocido en la calle, toparte por la vida con alguien que no esperabas, o el tener una luna llena cuando más la necesitas. Todas ellas con su firme razón de ser, hacerte estar donde tienes que estar, y así, delatando el enorme juego de ajedrez en el que estamos inmersos.

¿Casualidades? No. El universo es tan perfecto que no se da ese lujo. Así de simple.
Tan simple como complicado.

"El destino está para saltártelo, y cuando lo haces, te das cuenta que ese salto estaba en el destino."

miércoles, marzo 25, 2009

Intimidades pasajeras en autobús.

Muy interesante como en un momento tan accidental como ocasional puedes a la par, compartir cierta, o mucha intimidad con una persona, desconocida.

Intimidad visual.

Intimidad que finalmente gracias a mi desarrollado antipudor, me viene valiendo madres, al menos en la mayoría de los casos, ya que finalmente puedo babear la almohadita, quitarme los zapatos y desabrocharme el pantalón, estando acompañado, o no.

Pero desde el punto de vista de otra persona, de una fémina, digamos del mismo rango de edad, el esquema tiene otro enfoque, otras contradicciones y prejuicios, por lo que puede ser bastante delicado para ella compartir ese momento que implica "dormir juntos", dependiendo evidentemente de la sensibilidad de la persona en estas circunstancias. O bien, la otra cara de la moneda sería ofrecerle de tus choco krispis ranceos y entablar una amena y amistosa plática que perdure hasta el fin del recorrido.

Pero cuando no es así, específicamente, el hecho de dormir juntos en un asiento compartido en el autobús involucra muchas veces más de lo que uno puede esperar. De primera instancia, ella sabe que una vez al quedarse dormida, tratándose de un largo viaje en este caso, tendrás acceso a ver y escuchar todo de ella, desenmascarando aquellos malos hábitos o vicios narcolépticos que una no desearía compartir con un ser desconocido.

También hay veces en que al coincidir al dormir a contracara puedes percibir la mirada directa y sin escrúpulos de la otra persona en tu rostro mientras finges un profundo y deleitante sueño, y viceversa, que eventualmente se podría convertir en un coqueto juego de proporciones desafiantes.

Hasta incluso prestando la suficiente atención y con algo de paciencia puedes llegar a conocer, a descubrir ciertos secretos de lo más recóndito de su ser, ya sea por la forma de acurrucarse en el asiento, la fragilidad de su respirar entre sueños envueltos con tintas celestiales, por su forma de gesticular mientras duerme, por el proteccionismo de su territorio (que involucra indudablemente el apañamiento del descanza brazos), y algunos otros destellos delatadores de personalidad.

Todo, con el simple pero artesanal hecho de escuchar y observar.


¿O qué? ¿Hay algo más interesante que hacer al viajar?

lunes, enero 19, 2009

El juego de la vida.

Es increíble y fascinante la forma en que la vida te posiciona en el lugar y momento precisos; y a veces, solo a veces, nos damos cuenta por pequeñas señales conspiradoras, como una canción especial de fondo en un espacio público, una frase tuya dicha por un desconocido en la calle, o el tener una luna llena cuando más la necesitas. Todas ellas con su firme razón de ser, hacerte estar donde tienes que estar, y así delatando el enorme juego de ajedrez en el que estamos inmersos.

"El destino está para saltártelo, y cuando lo haces, te das cuenta que ese salto estaba en el destino."